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Humor del Estrecho Año 7 Fortín del Estrecho nº 50

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LO QUE PODRÁS ESTUDIAR EN EL FUTURO 2º PARTE

9.- Nanomédicos en la más mínima escala: La gracia de esta maravilla subatómica es que dará paso a una medicina absolutamente hecha a la medida del paciente, contados los adelantos de la nanotecnología, que en unos veinte años, será realmente sorprendente.

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Patricia Stambuk M.

Enviada el: 2011-01-27

EL PARO DE ENERO EN MAGALLANES: SOMOS NÚMEROS PEQUEÑOS PARA LOS CÓMPUTOS ELECTORALES, PERO PODEMOS SER GRANDES GUERREROS ANTE CUALQUIER GOBIERNO.

Nací en medio del invierno puntarenense, al atardecer de un día en que la nieve había bloqueado la puerta principal de nuestra casa en calle Talca. Mi amiga Rosa Yagán me decía que por hacer nacido en esas circunstancias, tenía poder para pedir una nevazón o invocar su término. Hasta hoy no lo he probado, pero al menos sé exactamente cuándo se aproxima la llegada del manto blanco sobre la ciudad, por el color del cielo en el horizonte. Y no hay placer mayor que ver caer los copos gruesos, esponjosos, en una tarde sin viento, danzando suavemente antes de yacer en techos, ramas, prados y sombreros; cientos sobre cientos, miles sobre miles de grumos de frío, hasta cambiar el color del pequeño mundo de mi calle, de mi barrio, de mi pueblo. (Nota: en ese momento mágico, estoy dentro de mi casa, con 27 amables grados de calefacción a gas).

Si la reciente y sorpresiva rebelión magallánica hubiera ocurrido en medio del invierno, en medio de la nieve, sin duda se convertía de inmediato en poema. Pero este levantamiento de toda una región que rechazaba un alza en el precio del gas fue en pleno verano chileno, cuando medio Santiago se va a las playas y la otra mitad está esperando hacerlo. Sin embargo, un dato visual lucía discordante en las pantallas y las fotos: los magallánicos no lucían poleras, “shores” y chalas, sino “parkas”, chalinas y gorros. Y aunque no fue agosto, sino enero, este inicio de 2011 ya se ha se inscrito como un episodio emblemático frente al lento andar de la descentralización, que concentra personas y oportunidades en una sola ciudad: la capital.

El movimiento magallánico se tomó pacíficamente calles, avenidas y rutas en la zona austral chilena, logrando que los medios de comunicación dedicaran en pocas semanas más espacio en sus páginas y noticieros que el obtenido durante años. Fue noticia plena para la agenda mediática nacional: un conflicto singular, que afectaba a toda la comunidad, con el ingrediente de personas inocentes vulneradas en sus derechos de desplazamiento; muertes por razones ajenas al paro, pero en el contexto de éste; pérdidas económicas presentes y posiblemente futuras; desconcierto del gobierno; negociaciones, banderas negras, y el llamativo estandarte de la república independiente ondeando sobre las cabezas de puntarenenses acostumbrados a batallar casi a diario con el viento. Ese persistente, inspirador y al mismo tiempo odioso viento.

Hubiera deseado tal fuerza y convicción en años y conflictos anteriores, cuando combatimos otras agresiones del centralismo y descriterios de variada índole. Pero claro, todo tiene su tiempo y hay que entenderlo. Ahora, desde lejos, pero cerca en la memoria y los afectos, conservo la misma certeza: más allá de derechas o izquierdas, sin presión ciudadana no habrá cambios verdaderos para las provincias. Quizás seamos números pequeños para los cómputos electorales, pero podemos ser grandes guerreros frente a cualquier gobierno.

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